
El lifting facial en plano profundo es una técnica avanzada de rejuvenecimiento facial que busca recolocar de forma más anatómica no solo la piel, sino también los tejidos de soporte subyacentes. A medida que el rostro envejece, el problema no son únicamente las arrugas: los tejidos descienden, el contorno de las mejillas se aplana, las comisuras de la boca se orientan hacia abajo, la línea mandibular pierde definición y la transición entre el rostro y el cuello se ve más pesada. Al abordar este “descenso” en capas más profundas, el lifting en plano profundo pretende lograr un tensado más equilibrado sin distorsionar la expresión facial.
Aunque los métodos clásicos de lifting y el enfoque de plano profundo persiguen el mismo objetivo general, difieren en el plano quirúrgico y en la forma de manejar los tejidos. Cuando la técnica adecuada se elige para el paciente adecuado, esta diferencia puede ayudar a conseguir resultados que se vean “elevados pero naturales”. Aun así, es importante subrayarlo: el lifting en plano profundo no es imprescindible para todo el mundo. El mejor resultado proviene de un plan elegido según la anatomía facial y las necesidades individuales.
El término “plano profundo” se refiere a trabajar en capas tisulares más profundas del rostro. Intentar corregir la flacidez y el descolgamiento tirando únicamente de la piel hacia arriba puede ser insuficiente a largo plazo o crear un aspecto “estirado”. En el enfoque de plano profundo, el objetivo es recolocar las estructuras de soporte del rostro siguiendo un vector (dirección) más natural. Esto permite una mejora más integral, especialmente en zonas como el tercio medio (mejillas/pómulos), las líneas alrededor de la boca y la línea mandibular.
Este enfoque se menciona con frecuencia porque, en algunos pacientes, puede ofrecer una mejora más eficaz en áreas que pueden ser difíciles de corregir con métodos clásicos (por ejemplo, surcos nasolabiales profundos, flacidez en el borde mandibular descrita como “papada/jowls”, y descenso del tercio medio). Sin embargo, no todos los rostros son iguales: para algunos, un procedimiento más limitado es suficiente, mientras que para otros, el lifting en plano profundo se convierte en una opción más significativa.
Con el envejecimiento, la elasticidad de la piel disminuye, los tejidos faciales se desplazan hacia abajo y las arrugas se profundizan—especialmente en las mejillas, la línea mandibular y el cuello. Las cirugías tradicionales de lifting suelen tensar principalmente la piel, lo que a veces puede dar lugar a un aspecto artificial o demasiado tirante. El método de plano profundo, en cambio, se dirige a la capa SMAS y a los tejidos conectivos faciales más profundos, recolocando de forma natural el tercio medio y el tercio inferior del rostro.
Al liberar la tensión en los tejidos profundos y elevar estas estructuras como una sola unidad, esta técnica restaura el volumen de las mejillas, suaviza los surcos nasolabiales, redefine la línea mandibular y reduce la flacidez del cuello—sin comprometer la expresión facial.
Resultados de aspecto natural
Persistencia de 10-15 años o más
Restauración del contorno facial juvenil
Aumento del volumen de la parte media de la cara y definición de la mandíbula
Mínima tensión sobre la piel: menos riesgo de cicatrices y retracción
Suele considerarse cuando se hacen más evidentes las siguientes preocupaciones: pérdida de definición de la línea mandibular, descenso de las comisuras de la boca, “peso” o caída marcada de las mejillas, aplanamiento del tercio medio y una transición rostro-cuello más pesada. Estos signos pueden estar relacionados con la edad, pero también pueden aparecer antes debido a la estructura facial genética o a cambios rápidos de peso.
Especialmente en personas que dicen: “Mi rostro se ha descolgado, pero no tengo muchas arrugas”, el problema principal es el desplazamiento de los tejidos. En estos casos, los tratamientos que se enfocan solo en la superficie de la piel (ciertos rellenos/Botox o tratamientos con dispositivos) pueden tener un impacto limitado. Como el lifting en plano profundo se centra en corregir la posición de los tejidos, puede ser una opción más lógica para este perfil.
Duración: 3-5 horas
Anestesia Anestesia general o local con sedación
Estancia en el hospital: Normalmente 1 noche
Proceso de curación: Mejora visible en 2-3 semanas; recuperación completa en 3-6 meses
Cicatrices: Cuidadosamente disimuladas alrededor de las orejas y dentro del nacimiento del pelo
Otro término mencionado con frecuencia en las conversaciones sobre lifting es “SMAS”. El SMAS es una de las capas de soporte bajo la piel, y muchas técnicas modernas de lifting trabajan sobre esta capa. El enfoque de plano profundo suele describirse como una perspectiva que busca recolocar los tejidos liberándolos de forma más extensa y trabajando en un plano quirúrgico más profundo.
En la práctica, lo que define claramente la diferencia es cómo debe abordarse cada capa en tu rostro específico. Para algunas personas, un plan basado en SMAS es suficiente; para otras, las ventajas del plano profundo—una liberación y recolocación mayores—se vuelven más significativas. Por ello, en lugar de preguntar “¿Cuál es mejor?”, un punto de partida más saludable es: “¿Qué enfoque es más adecuado para mi rostro?”
Una buena planificación comienza con una evaluación detallada, análisis fotográfico y una valoración integral del rostro. En esta etapa se define cuánto levantamiento se necesita en cada zona, qué vector (dirección) se utilizará y si el área del cuello también requiere intervención. El lifting en plano profundo suele discutirse junto con el tensado del cuello, porque la línea mandibular y el cuello son regiones complementarias.
Durante la planificación también se habla de la ubicación de las cicatrices. Las incisiones del lifting suelen diseñarse para empezar delante de la oreja, continuar detrás de la oreja y quedar ocultas dentro del cuero cabelludo. Sin embargo, como el tipo de piel, la línea de implantación del cabello y las características de cicatrización varían de una persona a otra, el manejo de las cicatrices también es un proceso personalizado.
En Turquía, los precios del lifting facial en plano profundo en 2026 suelen oscilar entre 3.500 y 8.000 USD (aproximadamente 130.000–300.000 TRY). Los precios pueden variar según procedimientos adicionales, como un lifting de cuello añadido a la cirugía. En comparación con muchos países occidentales, Turquía ofrece este tipo de procedimientos a costes más accesibles, y los paquetes suelen incluir la operación, los servicios hospitalarios y el seguimiento básico.
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